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Acné: tratamientos disponibles y cuando consultar

22 sept
4 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

El acné es una enfermedad inflamatoria frecuente que puede aparecer en adolescentes y adultos. Su gravedad y sus causas varían entre personas, por lo que el tratamiento debe adaptarse a cada caso. Existen opciones tópicas y sistémicas, y una valoración dermatológica es especialmente importante cuando hay lesiones inflamatorias, cicatrices, manchas persistentes o falta de mejoría.


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¿Qué es el acné?


El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la unidad pilosebácea. En su desarrollo intervienen varios factores, entre ellos el aumento de la producción de sebo, la obstrucción del folículo, la proliferación de Cutibacterium acnes y la inflamación. Puede manifestarse con comedones, pápulas, pústulas, nódulos y, en algunos casos, cicatrices. Aparece con mayor frecuencia en la cara, el pecho y la espalda.


Factores que infuyen en el acné


El acné es una enfermedad multifactorial. Entre los principales factores que participan en su aparición o empeoramiento se encuentran:

  • Cambios hormonales: pueden aumentar la producción de sebo y favorecer la aparición de lesiones.

  • Predisposición genética: tener familiares con acné puede aumentar la probabilidad de desarrollarlo.

  • Alimentación: algunos estudios han encontrado asociaciones entre el acné y ciertos patrones alimentarios, especialmente dietas de alta carga glucémica y algunos lácteos. Sin embargo, la evidencia no permite recomendar restricciones dietéticas de forma general y la relación puede variar entre personas.

  • Estrés: no es la causa única del acné, pero puede favorecer o intensificar los brotes en algunas personas.


Tratamientos tópicos


Los tratamientos tópicos se aplican directamente sobre la piel y constituyen una parte fundamental del manejo del acné. Según el principio activo, pueden ayudar a destapar los folículos, reducir la inflamación, disminuir Cutibacterium acnes y prevenir la formación de nuevas lesiones. Con frecuencia se combinan activos con mecanismos diferentes para mejorar el control del acné. 


Peróxido de benzoilo


El peróxido de benzoilo es uno de los tratamientos tópicos recomendados para el acné. Reduce la cantidad de Cutibacterium acnes en la piel y ayuda a disminuir las lesiones inflamatorias. Puede utilizarse solo o, con frecuencia, en combinación con retinoides o antibióticos tópicos; cuando se emplean antibióticos, su asociación ayuda a reducir el riesgo de resistencia bacteriana. 



Ácido salicílico


El ácido salicílico ayuda a desobstruir los poros y favorece la exfoliación de la piel. Puede ser útil especialmente en el acné comedoniano, con puntos negros y puntos blancos. Se encuentra en diferentes concentraciones y presentaciones, como limpiadores, geles y lociones.


Retinoides


Los retinoides tópicos, como adapaleno, tretinoína, tazaroteno y trifaroteno, ayudan a evitar la obstrucción de los folículos y también reducen la inflamación. Son tratamientos fundamentales para el acné y pueden utilizarse tanto en el tratamiento inicial como en el mantenimiento. Al comenzar pueden producir sequedad o irritación, por lo que la frecuencia de uso puede ajustarse según la tolerancia.


Tratamientos orales


En algunos casos, especialmente cuando el acné es moderado o grave, inflamatorio o no responde suficientemente al tratamiento tópico, pueden considerarse medicamentos por vía oral. La elección depende del tipo de acné, su gravedad y las características de cada paciente.


Antibióticos


Los antibióticos orales, como la doxiciclina y en determinados casos la minociclina, pueden reducir la inflamación y contribuir al control del acné. Su uso debe limitarse al tiempo necesario y deben acompañarse de tratamientos tópicos, como el peróxido de benzoilo, para disminuir el riesgo de resistencia bacteriana.


Anticonceptivos hormonales


Los anticonceptivos orales combinados pueden ser una opción para tratar el acné en algunas mujeres, especialmente cuando existe un componente hormonal. Pueden disminuir el efecto de los andrógenos sobre las glándulas sebáceas y ayudar a reducir las lesiones. No son adecuados para todas las pacientes, por lo que su indicación requiere valorar antecedentes médicos, posibles contraindicaciones y otros factores individuales.


Espironolactona


La espironolactona puede ser una opción en algunas mujeres con acné especialmente cuando existe un componente hormonal. Su indicación debe individualizarse según los antecedentes médicos , otros medicamentos y la posibilidad de embarazo. Requiere valoración y seguimiento médico.



Isotretinoína


La isotretinoína oral se utiliza principalmente en casos de acné grave, con riesgo de cicatrices o cuando otros tratamientos no han dado una respuesta suficiente. Es un tratamiento muy eficaz, pero requiere valoración médica, seguimiento y control de posibles efectos adversos. En pacientes con posibilidad de embarazo, su uso exige medidas estrictas de prevención debido a su alto riesgo de causar malformaciones fetales.


Alimentación y acné


Algunos estudios han encontrado una asociación entre ciertos patrones alimentarios y el acné. Una dieta de baja carga glicémica podría relacionarse con menos brotes en algunas personas, pero la evidencia actual no permite recomendar una dieta específica para todas las personas con acné. La alimentación puede considerarse un complemento, pero no sustituye el tratamiento dermatológico.


Cuidados diarios de la piel


Además del tratamiento indicado, algunos cuidados diarios pueden ayudar a evitar irritación y favorecer el control del acné.


Limpieza suave de la piel


Lava suavemente la piel con acné hasta dos veces al día y después de sudar. Utiliza un limpiador suave y no abrasivo, aplicado con las yemas de los dedos. Evita frotar, usar esponjas ásperas o lavar la cara repetidamente, porque esto puede irritar la piel y empeorar los brotes.


Evitar manipular las lesiones


Evita apretar, rascar o exprimir los granos. Manipular las lesiones puede aumentar la inflamación, prolongar su evolución y elevar el riesgo de manchas, infección y cicatrices.


Manejo del estrés


El estrés no causa por sí solo el acné, pero puede favorecer o empeorar los brotes en algunas personas. Mantener hábitos regulares de sueño, actividad física y técnicas de relajación puede ser útil como complemento, aunque no sustituye el tratamiento dermatológico.


Consultar a un dermatólogo


Es recomendable consultar a un dermatólogo cuando el acné es persistente, presenta lesiones profundas o dolorosas, deja cicatrices o manchas, o no mejora con medidas iniciales. Una valoración médica permite identificar el tipo y la gravedad del acné y elegir el tratamiento más adecuado para cada caso.


Conclusión


El acné es una enfermedad inflamatoria que puede presentarse de distintas formas y requiere un tratamiento individualizado. Existen opciones tópicas, medicamentos orales y cuidados diarios que pueden ayudar a controlar los brotes y reducir el riesgo de cicatrices. Elegir el tratamiento adecuado depende de la gravedad, el tipo de lesiones y las características de cada persona. Una valoración dermatológica puede orientar el manejo y el seguimiento de forma segura.


Fuentes consultadas


  • American Academy of Dermatology. Guidelines of care for the management of acne vulgaris. Actualización 2024.

  • Reynolds RV, Yeung H, et al. Guidelines of care for the management of acne vulgaris. Journal of the American Academy of Dermatology. 2024.

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